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'SIN CONCIENCIA'

Jesús Sibilla Oropesa

21/Feb/2018 | Por:

20/II/18

 

La sociedad mexicana se ha convertido mayormente en una colectividad inconsciente. 

La mayoría de las personas se ocultan o esperan a que no los vea la autoridad para violar las leyes, reglas y normas de convivencia y organización social. 

Se olvida que las leyes son para cumplirlas y respetarlas, para así todos vivir mejor ya que el no hacerlo nos lleva a la desorganización y ello a la falta de armonía y caos con los resultados obvios que convierte en anárquica la convivencia humana. 

Alguien nos ha hecho creer que los triunfadores son aquellos que saben tranzar, torcer o dar la vuelta a la ley, incluso comprarla, y así nos parecen muy abusados aquellos a los que no le ganas una aunque no les asista el derecho ni la razón y hacen trampa y entonces son muy “vivos” para lograr sus objetivos a como sea. Para citar al clásico: “haiga sido como haiga sido”. 

El tiempo de los gañanes, de los gandallas, de los vividores, ha llegado o más bien se ha consolidado porque en todas las épocas ha habido gandallas, pero nunca como ahora ni tan descarados. 

Son taxistas que se paran en cualquier lado sin avisar, que se atraviesan o se meten arbitrariamente mientras todos los demás esperamos pacientemente nuestro turno para pasar en aquel problema vial, no utilizan las bahías para subir y bajar pasaje o lo medio utilizan y estropean la circulación de los demás, se para en cualquier lugar y sin avisar, pero esta actitud no es exclusiva de los taxistas, y choferes de combis y transbús  en contra del grueso de la ciudadanía.

También el ciudadano común y corriente se ha vuelto abusivo, “muy abusado” para ellos mismos y se meten en sentido contrario, dan vueltas prohibidas, se pasan el semáforo, se paran en cualquier lado, se estacionan en lugares prohibidos, en doble y hasta en triple fila o en las esquinas, se paran en las boca calles, además de no respetar cajones reservado para personas con capacidades diferentes y mucho más. 

Doy ejemplos de faltas al reglamento de tránsito, pero esto lo podemos colocar en cualquier ámbito de la vida ciudadana y así existen “vivos” en el gobierno, empresarios, políticos, profesionistas, burócratas, y ciudadanía en general.
 

Pero lo que ocupa no es describir toda la gama de faltas y excesos que cometen, sino el fondo del porque lo hacen. 

Se ha generado un valemadrismo, un gran egoísmo, un primero yo y después yo y háganle como quieran. 

La política colabora en gran medida, ya que al ganar elecciones y gobernar, no gobiernan para la ciudadanía sino calculando los pasos que tienen que dar en la búsqueda del siguiente cargo de elección al que aspiran y los costos de tomar tal o cual decisión, los votos que perdería o que le generaría tal o cual decisión y así vemos ambulantes intocables, ciudadanos que no respetan las leyes viales, maestros que no cumplen con sus horarios, burócratas que no importa que mal atiendan, contratación de exceso de burocracia aunque no tengan nada que hacer pero así les cumplen “por haber ayudado a llegar”, dan paso al influyentismo, la prepotencia y el abuso a más de falsear las licitaciones para aquellos que invirtieron en su campaña política porque lo que hacen no es una aportación por simpatía sino una inversión  por conveniencia que al llegar su candidato debe de pagarles con contratos y así premiar “lo vivos” que se pusieron los “inversores” etc. 

Total que da pena y cierta angustia observar en lo que se ha convertido el mexicano con sus excepciones, y más angustia cuando vemos que los maestros en su mayoría no son solución ejemplar y la familia tampoco hace su parte y que esperar del gobierno corrupto y corruptor es tiempo perdido. 

¿Es muy difícil darnos cuenta que estamos cayendo en nuestra propia telaraña de mentiras, tranzas, corrupción e inconciencia y que nada es eterno; ni los cargos políticos, ni la administración pública, ni nuestro amigo con el que hago las trampas y que hoy estoy detrás del escritorio y mañana estaré enfrente sufriendo lo que hice sufrir? 

Creo lo importante de todo esto es darnos cuenta de lo que estamos todos haciendo, de cómo todos estamos de una u otra manera y en mayor o menor medida colaborando para ser protagonistas de la debacle de la sociedad mexicana y en base a esto, tomar decisiones que tal vez no nos hagan ser muy “vivos”, muy ganones, ni nos hagamos ricos de la noche a la mañana, ni lleguemos más rápido adonde vamos, pero en cambio nos ayudará a todos a vivir mejor, más armónicamente, más tranquilos, con más paz, dispuestos a sonreír y compartir, ayudar, colaborar y participar en la verdadera transformación de nuestro patria que inicia conmigo, que inicia contigo.

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