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Ariana Grande, Bruno Mars y el reto con su generación

18/Feb/2018 | Por: Kiko Aquino Rubio


Tenemos la costumbre de tratar de categorizarlo todo. Con la música no es la excepción. Estamos obsesionados intentando seleccionar la música, dividirla en géneros, y encontrar esos elementos que la identifican y la hacen diferente.

Y una parte muy importante de la música son las voces que acompañan a las melodías.

En la historia de la música, se tiene registro de cantantes, hombres y mujeres, con malas voces, otros con voces buenas, pocos con magnificas voces y sólo un puñado con voces extraordinarias.

De la década de los 90s, puedo asegurarle querido lector que no existen voces más espectaculares que las de Whitney Houston y Mariah Carey. Puede o no gustarle el género, pero la calidad de esas voces, su timbre, su tono, su rango vocal y la pasión con la que interpretaban, hizo que el mundo las identificara rápidamente y se convirtiesen en divas consagradas de su generación.

Whitney falleció a causa de su adicción a las drogas, y Mariah Carey ha perdido el brillo y fama de “SuperStar” que siempre le acompañó y, para muestra, su pésima presentación en la celebración de la noche de año viejo, el 31 de diciembre de 2016, donde una mala sincronía con el playback hizo que abandonara el escenario para vergüenza del evento que se transmitía en vivo a más de un millón de personas, y que se viralizó en las redes sociales.

Ahora es muy difícil identificar una buena voz de otra que no lo es, y mucho de ello es a causa de la tecnología, esa increíble aliada que afina a los desafinados, les regala sonoridad a cualquier timbre de voz, y amplía el rango vocal de cualquiera en el escenario, sin embargo, de los grandes y talentosos cantantes de nuestros días actuales, hay dos que se han destacado por encima de los demás.

Han logrado trascender a lo superfluo de los productos musicales actuales, donde todo parece perfecto, bonito y espectacular. Detrás de tanta producción parece difícil identificar las buenas voces que, además, van enmascaradas y arropadas con la tecnología que he indicado anteriormente, pero afortunadamente, cuanto el talento es nato, es imposible de ocultar.

El talento se desborda, sin importar si el cantante es bonito, alto o tiene un cabello de modelo. El talento encuentra la manera de desbordarse como un torrente, haciendo insignificante la tecnología, la iluminación y los demás elementos modernos. No quiere decir que la producción musical en su conjunto no sea importante, solo se trata de ser muy preciso en señalar que cuando el talento y la calidad es tan grande y propia de las personas, el público tenemos la capacidad de notarlo, distinguirlo y reconocerlo.

Esto sucede con los cantantes Bruno Mars y Ariana Grande, con un talento fuera de serie, una forma de cantar impresionante, y un carisma que no necesitan tanto oropel para brillar y transmitir esa energía que solo los grandes pueden hacer en el escenario.

Son muy jóvenes los dos, pero ya han presentado las credenciales con las cuales se proyectan para ser las nuevas super estrellas de la música de su generación. Bruno Mars ha recibido un total de 219 nominaciones a diversos premios, y ha ganado 87, un record impresionante que se conjuga con su última conquista del primer lugar en la lista de canciones rítmicas de Billboard, con el tema que presentó en vivo en la última entrega de los Grammys, o los 6 gramófonos que se llevó en misma cantidad de nominaciones en una sola noche.

No es alto, tampoco de piel blanca, mucho menos tiene pinta de galán de cine, pero su mirada refleja una sinceridad y su forma de cantar y bailar es tan sorprendente, que muchos especialistas lo identifican como el real sucesor del mismísimo Michael Jackson, el tiempo nos dirá si se cumple la predicción.

Ariana Grande tampoco es la más alta; con apenas un metro y cincuenta y tres centímetros, se ha convertido en la ídolo de toda una generación. Guerrera, con el aplomo suficiente para sobreponerse a un atentado en Manchester que le marcó la vida, y con unos rasgos elegantes, hermosos, semi latinos, pero una voz que nos hace recordar a Whitney y Mariah sin ningún esfuerzo, tiene el atrevimiento de grabar “last dance” de Donna Summer y no temer ser criticada. Imposible hacerlo con esa voz.

Ha recibido 77 premios de un total de 129 nominaciones, y con 24 años cumplidos tiene un futuro más que prometedor, y estamos a sólo días de ver el lanzamiento de su cuarto álbum con el que seguramente marcará la tendencia musical del 2018.

¿Será suficiente el enorme talento y calidad de voces de Ariana Grande y Bruno Mars para consagrarse y trascender a su generación? Al menos ya están en el lugar correcto y ejerciendo su mejor cualidad, es claro que sólo depende de ellos. El tiempo mostrará si el pronóstico es bueno, aunque disfrutando su música y videos, es evidente que la apuesta es segura.

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